martes, 4 de diciembre de 2012

A mi musa en la sombra.



Nunca subestimes el poder de lo desconocido.
Adóralo, ámalo y, sobre todo, déjate llevar por él.

Es por ello que me encantas,
y aunque vivas en el séptimo cielo
creo que para llegar hasta ti
tendré que pasar por varios infiernos.
Los infiernos de quererte y no tenerte,
el mero infierno que supone no verte.

Apareciste con tu mirada esquiva,
tu sonrisa de medio lado
y unos preciosos ojos azulados
en una fria noche,
de un verano caducado llamado otoño.

Me intrigas,
adoro como piensas,
cuanto menos me dices más deseo conocerte.
Me fascina tu complejidad
y me encandilas con tus fragilidades.
Y vuelvo a la realidad cuando me doy cuenta,
de que apenas nos conocemos.

Si son los retos,
los que nos sintamos vivos,
los sueños,
los que dan alas a nuestros deseos
eres tu y solo tu,
la única que sacia mi alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario