jueves, 6 de diciembre de 2012

El juramento del nuncadormido




Prometo elegir mis pecados,
prometo no dejarme caer lentamente contra la pared,
cuando sienta que no todo va bien,
Llamaré a los cazafantasmas,
si hace falta,
para alejar a mis viejos recuerdos
que solo quieren verme en llamas.
Prometo no beber absentas mezcladas por egoismo,
prometo quitarme los zapatos
y no vivir siempre protegido
por mis propios actos.
Colgaré de la ventana el oro,
del que gana uno cuando no hace nada,
o cuando cree que nadar de espaldas contra viento y marea
es lo mismo que nadar de cara.
Prometo beber mis agrios tragos a solas,
prometo no llamar a nadie en mis resacas,
poniendo candado a puertas y ventanas.
Y finalmente me juro,
aunque nadie pague un duro,
intentar tirar mi viejo ron añejo,
que al alma engaña,
a la mente nubla,
y al corazón abandona...

martes, 4 de diciembre de 2012

A mi musa en la sombra.



Nunca subestimes el poder de lo desconocido.
Adóralo, ámalo y, sobre todo, déjate llevar por él.

Es por ello que me encantas,
y aunque vivas en el séptimo cielo
creo que para llegar hasta ti
tendré que pasar por varios infiernos.
Los infiernos de quererte y no tenerte,
el mero infierno que supone no verte.

Apareciste con tu mirada esquiva,
tu sonrisa de medio lado
y unos preciosos ojos azulados
en una fria noche,
de un verano caducado llamado otoño.

Me intrigas,
adoro como piensas,
cuanto menos me dices más deseo conocerte.
Me fascina tu complejidad
y me encandilas con tus fragilidades.
Y vuelvo a la realidad cuando me doy cuenta,
de que apenas nos conocemos.

Si son los retos,
los que nos sintamos vivos,
los sueños,
los que dan alas a nuestros deseos
eres tu y solo tu,
la única que sacia mi alma.

domingo, 2 de diciembre de 2012

El principio de incertidumbre es el final de las dudas.


Al igual que dicen que a partir de la quinta línea de un correo electrónico nuestra mente desconecta inconscientemente hasta el siguiente párrafo seré tan breve y conciso como mis palabras me lo permitan.

La incertidumbre es una amante esquiva y negligente pero siempre fiel. Es parte de nosotros mismos, de nuestra naturaleza insegura, de nuestra falta de conocimiento y la poca cultura que tenemos el ser humano de administrar y entender dicha situación, muchas veces aderezadas con algo de riesgo.

Somos polvo de estrellas, y nunca podremos renunciar a esa naturaleza.  Es más, pese a que la incertidumbre me ha herido seriamente en los últimos tiempos, hoy, día simbólico en el calendario, he decidido que esa incertidumbre represente una oportunidad para orientar mi vida, bueno, si me permiten, re-orientar pues ante tanta circunstancia cambiante uno no puede más que modificar su trayectoria al minuto, al segundo, pero, eso si, tratando de disfrutar del camino.

Entendamos que el no saber que pasará nos debe reafirmar ante nosotros mismos y sólo ante nosotros  porque realmente las dudas no existen, puesto que son una parte innata de este inquietante universo de complejidades,muchas aleatorias y muchas predeterminadas.